El Código Da Vinci - Cuento para niños
Por Samuel Libert
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Mucha gente se alarma por ”El Código Da Vinci”, una producción cinematográfica basada en la novela del mismo nombre, cuyo estreno ha despertado curiosidad y polémicas en casi todo el mundo. Los que se alarman creen que esta película va a ser catastrófica para la religión cristiana y sus milenarias instituciones, porque contradice a la Biblia, denuncia los supuestos manejos del Opus Dei, y describe el romance de Jesucristo con María Magdalena, entre otras cosas.

El público discute si todo eso es verdad o ficción. En realidad, la gente sabe poco o nada de historia bíblica, y millones de espectadores opinan sin haber leído jamás las Sagradas Escrituras del cristianismo. Muchos saben más sobre Harry Potter que sobre el profeta Isaías o sobre la epístola a los Filipenses. Algunos gobernantes asumen el poder jurando sobre biblias que nunca leen ni obedecen. Poco importa, pues, que una película ponga en tela de juicio la veracidad de algún relato del Nuevo Testamento.

Toda esta alarma parece más bien una maniobra publicitaria para lanzar al mercado un espectáculo que podría ser una especie de “Harry Potter para adultos”. La alta crítica de los siglos XIX y XX también inventó historias sobre la vida de Jesús y sobre la Iglesia. Escribieron hombres como Voltaire, Robert Ingersoll, Ernest Renán, Taylor Caldwell, Jess Stearn, nuestro propio Lisandro de la Torre, y muchos más, sin lograr el derrumbe del cristianismo.

A la gente le agrada sentarse en la silla del transgresor y atacar los altos valores de la fe. Va ahora al cine y alimenta sus dudas. Ignora que Jesucristo dijo “YO edificaré mi Iglesia”. Nada ni nadie puede derribar lo que Él construye. En realidad, no vale la pena rasgarse las vestiduras. Jesucristo y su Iglesia son inconmovibles.

SAMUEL.O. LIBERT - PASTOR