El aberrante delito de la trata de personas

Raúl Scialabba - Presidente de ABA - presidencia@bautistas.org.ar
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Los nombres de Susana Trimarco y de Marita Verón ocuparon todos los medios de comunicación
en las últimas semanas, poniendo la atención de la opinión pública en un delito aberrante que crece año tras año y muestra la cara más oscura de los seres humanos: la explotación del hombre por el hombre.

Susana es la madre de Marita, una joven que desapareció el 3 de abril de 2002 en las cercanías de su casa en Tucumán cuando fue obliglada a subirse a un auto. Desde hace diez años su madre lucha incansablemente por rescatarla y por llevar a juicio a los integrantes de una red dedicada al tráfico de mujeres que fueron forzadas a ejercer la prostitución, en lo que puede constituirse en un caso emblema para combatir este delito en nuestro país.

La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada define la trata de personas “como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.”

Las personas víctimas de la trata, que habitualmente son mujeres y niños en situación de marginalidad, son obligados al tráfico y a la esclavitud sexual como también al trabajo forzado.

En ocasión del Congreso de la Alianza Mundial Bautista en 2005, tuve oportunidad de conocer a Lauran Bethell, una valiente especialista en el tema, -quien recibió allí el Premio de lo Derechos Humanos- por su trabajo en la denuncia de estas redes de trata.

Ella contaba en su testimonio que la trata de seres humanos es la “explotación de la vulnerabilidad” relacionada básicamente con tres factores comunes en las víctimas: las dificultades económicas, el abuso sexual infantil y la marginalidad.

Pero lo cierto es que la explotación del hombre por el hombre es posible, porque esa manipulación crea una dependencia financiera y emocional y porque hay un mercado para ello.

Este delito internacional de lesa humanidad, se estima mueve decenas de millones de dólares por año en el mundo y afecta anualmente a más de cuatro millones de niñas, niños y mujeres bajo formas de explotación sexual, laboral o comercial.

La dificultad en que estos delitos salgan a la luz se debe a que se mantienen en secreto o bien porque gozan de la protección de las autoridades para no aplicar la ley.

En todos los casos, la dignidad de las personas, que es tal porque nace del hecho de haber sido creada por Dios a su imagen y semejanza, es pisoteada, dejando marcas imborrables en sus vidas.

Más que nunca nuestra actitud hacia este flagelo debe ser el de ayudar a crear conciencia en la sociedad, prevenir y denunciar hechos violatorios de los derechos humanos para que puedan ser juzgados y sancionados.

En este sentido, la Alianza Mundial Bautista ha creado a través de su Departamento de Libertad y Justicia, una base de datos de personas desaparecidas o secuestradas que son buscadas por ser víctimas de estas redes de trata.

Invitamos a todos aquellos que quieran aportar datos, que nos lo hagan llegar para que los remitamos y así colaborar en este delicado tema.

Esta base de datos ayudará a conectar y desarrollar esfuerzos dentro de la comunidad bautista mundial fomentando la colaboración entre aquellos que ayudan a las personas en situación de riesgo en cada país.

La organización mundial de la que somos parte, ha reforzado también su participación en colaboración con las Naciones Unidas para poner fin a la trata.

Seamos pues parte como iglesias y a nivel personal, de esta importante cuestión de los derechos humanos denunciando si tomamos conocimiento, de la violación y explotación de los más vulnerables de la comunidad local y mundial y pidiendo el cese de este crimen.