
(Proverbios 10:22 VP).
Durante estos días en los que como país estamos sufriendo tantos enfrentamientos por causa de la supuesta abundancia en la que estamos, naturalmente nos lleva a pensar que hay algo que no está bien y que evidentemente estamos lejos de lo que Salomón expresa en la Biblia como algo sano y natural.
¿Puede racionalmente la abundancia llevarnos a enfrentamientos tales que una vez alcanzados acuerdos dejen por debajo de la superficie posiciones y distanciamientos que en cualquier momento pueden reaparecer? De acuerdo a lo que nuestra historia muestra es muy posible que si. Si es así, ¿dónde está la raíz del problema?
El Dr. Henry Cloud en su libro “Cambios que Sanan”, explica de una forma muy sencilla y práctica el marco que Dios plantea al hombre para relacionarnos con El, y como ese marco, permite a las personas una relación sana, positiva y de crecimiento entre si. Este marco tiene tres elementos que actúan indefectiblemente juntos y son la gracia, la verdad y el tiempo. Podemos relacionarnos con Dios y presentarnos delante de El tal cuál somos solo por Su gracia, de lo contrario seríamos destruidos. En la seguridad que nos da la gracia de ser y presentarnos tal cual somos sin temor, la verdad, aunque muchas veces sea dura, no hiere, sino que tiene una función altamente positiva y restauradora, a la que hay que agregarle el tiempo necesario para que de buenos frutos. Si este marco lo aplicáramos a nuestras relaciones y a nuestros conflictos, sin duda las realidades serían totalmente distintas.
Proverbios nos dice: “ La sabiduría hace al sabio entender su conducta, pero al necio lo engaña su propia necedad” (14:8). Es por esto que la situación demanda también de nosotros, que como cristianos y como iglesias, debemos tener presente que somos parte de la realidad de nuestro país y que sin duda debemos ser agentes de cambio. La estrategia que el Señor nos dio es la de ser sal y luz, preservando, conservando, llamando a cambios y soluciones de fondo, señalando que la paz solo es posible teniendo como fundamento la justicia y pidiendo en oración que el Señor nos de sabiduría para hacer lo que nos corresponda. El gran desafío es la aplicación práctica en este tiempo de lo que la Palabra del Señor nos pide, pero sin duda la palabra pacifica y restauradora que podemos tener en el lugar en donde estamos y vivimos puede ser un buen comienzo.
Busquemos la bendición de Dios que traerá crecimiento con alegría, relacionándonos en el marco de la gracia y la verdad, estando dispuestos a recorrer los caminos necesarios en el tiempo para que sobre la base de relaciones justas vivamos en paz.



