Un devocional que lo llevara a una relacion mas intima con Jesucristo.
Hace más de 40 años salió al mercado un libro que llegaría a convertirse en el favorito de los cristianos del mundo entero:
Manantiales en el desierto.
Durante sus cuarenta años de existencia, la obra no sólo alcanzó la distribución de varios millones de ejemplares, sino que enriqueció la vida espiritual de millones de individuos alrededor del mundo.
Devocional del día 09/01/2026
"Corramos con paciencia." (Hebreos 12:1)
El correr con paciencia es una cosa muy difícil. El correr es apropiado para sugerir la ausencia de paciencia, el anhelo de alcanzar la meta. Corrientemente asociamos la paciencia con el decaímiento. Pensamos de ello como el ángel que guarda el lecho del inválido. Sin embargo, yo no creo que la paciencia del inválido sea la más dificil de alcanzar.
Hay una paciencia que yo creo que es aún más difícil y firme, la paciencia que puede correr. El reposar en el tiempo de la aflicción y el permanecer sin quejarse bajo el golpe de la adversidad de la fortuna, requiere una gran fortaleza; pero yo conozco algo que requiere una fortaleza aún mayor: ello es, la potencia para trabajar bajo el golpe recibido. El tener un gran peso en tu corazón y correr aún; el tener un dolor profundo en tu espíritu y sin embargo cumplir con tu tarea cotidiana. Ello es algo parecido a Cristo.
Muchos de nosotros alimentaríamos nuestras aflicciones sin llorar, si se nos permitiese. Lo difícil está, en que a la mayor parte de nosotros se nos llama para ejercitar nuestra paciencia, no en la cama, sino en la calle. Se nos llama para que enterremos nuestras aflicciones no en el reposo aletargado, sino en el servicio activo, en la oficina, en la fábrica, en nuestro trato con otros, contribuyendo a la felicidad de otros. No hay enterramiento de aflicción tan difícil como ese; eso es el "correr con paciencia."
¡Hijo del Hombre, esta fue Tu paciencia! Fue a la vez un esperar y un correr. Un esperar para la meta, y un hacer mientras tanto las cosas menores. Te veo en Caná, convirtiendo el agua en vino para que la fiesta de la boda no se nublase. Te veo en el desierto alimentando a una multitud con pan para aliviar una necesidad temporal. Todo, todo el tiempo sobrellevaste un grandísimo dolor sin ser compartido con nadie y sin decir una palabra. Los hombres piden un arco iris en las nubes; pero yo quisiera pedir más de Tí. Yo quisiera ser en mi nube, yo mismo un arco iris, un siervo para el gozo de otros. Mi paciencia será perfecta cuando pueda trabajar en la viña.
George Matheson