L.B.Cowman
ISBN 0829705066
Manantiales en el Desierto
Un devocional que lo llevara a una relacion mas intima con Jesucristo.

Hace más de 40 años salió al mercado un libro que llegaría a convertirse en el favorito de los cristianos del mundo entero: Manantiales en el desierto. Durante sus cuarenta años de existencia, la obra no sólo alcanzó la distribución de varios millones de ejemplares, sino que enriqueció la vida espiritual de millones de individuos alrededor del mundo.
 
Devocional del día 29/04/2026
"Atad las victimas con cuerdas a los cuernos del altar." Salmo 118:27

Este altar te invita. ¿No pediremos que se nos ate en él para que nunca podamos retroceder de nuestra actitud de consagración? Hay tiempos cuando la vida está llena de luz rosada y escogemos la Cruz, y otras veces, cuando el cielo lo vemos oscuro, nos separamos de ella. No está mal el que estemos atados.

¿Quieres atarnos Tú, bendito Espíritu y enamorarnos con la Cruz, y vamos a no abandonarla nunca?

Átanos con la cuerda escarlata de la redención y la cuerda de oro de amor y la cuerda de plata de la esperanza venidera, para que no nos volvamos o deseemos otra cosa que el ser humildes compañeros de nuestro Señor en Su pena y aflicción.

Los cuernos del altar te están invitando. ¿Quieres venir? ¿Quieres vivir siempre en un espíritu de resignación humilde y entregarte enteramente al Señor?

Seleccionado

Se cuenta una historia de un creyente, que en una conversación quiso entregarse al Señor. Todas las noches se consagraba en el altar, pero todas las noches antes de abandonar el mitin, venía el diablo y le convencía que él no se sentía cambiado y que por lo tanto no estaba consagrado.

Una y otra vez fue vencido por el adversario. Hasta que finalmente, una noche asistió al mitin con un hacha y una gran estaca. Después de consagrarse, dio un estacazo en el lugar donde se había arrodillado para consagrarse. Cuando iba a abandonar el edificio, el diablo vino como de costumbre y trató de convencerle de que todo era una farsa.

Inmediatamente volvió por la estaca y señalando a ella dijo: "Mira Diablo, ¿ves esta estaca? Pues bien, ella es mi testigo de que Dios me ha aceptado para siempre" Entonces el Diablo le dejó y no volvió a dudar sobre el asunto.

Querido amigo, si eres tentado con la duda sobre la finalidad de tu consagración, lleva una estaca a cualquier sitio y haz que ella y aún el mismo diablo, sean testigos delante de Dios, de que este asunto lo has resuelto para siempre.