L.B.Cowman
ISBN 0829705066
Manantiales en el Desierto
Un devocional que lo llevara a una relacion mas intima con Jesucristo.

Hace más de 40 años salió al mercado un libro que llegaría a convertirse en el favorito de los cristianos del mundo entero: Manantiales en el desierto. Durante sus cuarenta años de existencia, la obra no sólo alcanzó la distribución de varios millones de ejemplares, sino que enriqueció la vida espiritual de millones de individuos alrededor del mundo.
 
Devocional del día 05/10/2026
"La mano de Jehová ha hecho esto." (Job 12:9)

Hace varios años que fue encontrado en una mina africana el diamante más magnifico que recuerda la historia del mundo. Fue regalado al rey de Inglaterra para que resplandeciese en su corona de estado. El rey lo envió a Amsterdam para que lo cortasen, y de esto se encargó un lapidario muy experto. ¿Que crées que hizo con el diamante?

Tomó la valiosa joya e hizo una ranura en la misma. Después le dio un golpe fuerte con su instrumento, y aquella joya soberbia cayó en sus manos partida en dos trozos. Muchos dirían, ¡Que barbaridad! ¡Que desperdicio! ¡Que descuido tan criminal!

Pero no fue descuido ni mala intención el hacer esto. Durante muchos días y semanas se había estudiado y planeado aquel golpe. Se habían hecho dibujos y modelos de la joya. Su calidad, sus defectos y sus líneas de partición habían sido estudiadas con grandisimo cuidado. El hombre a quien se le había encomendado el hacer esto era uno de los lapidarios más diestros del mundo.

¿Dices tú que aquel golpe fue una gran equivocación? No, fue el climax de la pericia del lapidario. Cuando el dio aquel golpe, lo que hizo fue perfeccionar la forma, la brillantez y el esplendor de la joya. Aquel golpe que pareció arruinar aquella piedra soberbia y preciosa, lo que hizo fue volverle su perfecta redención. Porque de aquellas dos mitades se hicieron las dos magníficas joyas que el ojo práctico del lapidario vio escondidas en la tosquedad de la piedra sin cortar que había salido de la mina.

Así también, algunas veces Dios permite que recibas en la vida algún golpe punzante. La sangre salpica, los nervios se retuercen y el alma grita en agonía. A tí te parece que dicho golpe es una gran falta. Pero no es así, porque para Dios, tú eres la joya más valiosa del mundo, y El es el lapidario más diestro del universo.

Algún día tú tienes que resplandecer en la corona del Rey. El sabe la forma como tiene que obrar contigo. No se permitirá que ningún golpe caiga sobre tu alma abatida, sino sólo lo que el amor de Dios permita, y eso contribuirá para bendecirte y enriquecerte espiritualmente de una manera que tú no te puedes imaginar.

J.H.McC

En uno de los libros de George MacDonald se halla el siguiente diálogo: "No sé por qué me ha hecho Dios," dijo amargamente Mrs. Faber, "Estoy segura que no sé el beneficio que puedo prestar con habérseme hecho." "Quizás no es mucho ahora," dijo Dorothy, "Pero El no ha terminado aún. El te está haciendo ahora y tú te estas quejando del proceso."

Si los hombres creyesen solamente que se encuentran en un proceso creativo, y consintiesen el ser terminados; si permitiesen que el Hacedor los manejase como el alfarero hace con su arcilla, no tardarían mucho en dar la bienvenida a la presión de Su mano aunque sintiesen dolor; y algunas veces no sólo creerían, sino que reconocerían el proposito divino que hay en ello.