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Asombro

Según los filósofos, uno de los tres motivos que a los seres humanos nos llevan a pensar, es el asombro, esa capacidad de sorprendernos grandemente frente a lo nuevo o desconocido… me sucedió hace poco, mirando un documental en Netflix, “Secret life of babies” (se puede ver también en Youtube).

Me maravilló descubrir procesos fisiológicos, cerebrales y anatómicos de los que no tenía registro, en los que nunca había reparado…

Disfruto cerca mío la vida de varios deambuladores, disfruto observar sus caritas y sus cuerpitos reaccionar frente a la aventura que el mundo les ofrece, ahora que lo pueden invadir, todo nuevo, todo a su alcance, o casi todo…ese andar inquieto, contínuo y agotador para quienes los cuidan, pero muestras de salud, curiosidad y confianza básica de la que hablamos anteriormente…

Ese andar incesante, en un tiempo desaparecerá, y se transformará en preguntas, muchas, tal vez agotadoras como sus primeros pasos, pero que nos seguirán mostrando su crecimiento y su asombro frente a la vida que se les despliega ante sí.

¿Qué padres necesitan estos niñitos?:

  1. Padres que busquen la sabiduría de Dios para acompañar cada etapa, dice el libro de Proverbios en el capítulo 1:7: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor”. No hay excusas, primero Dios en nuestras vidas.
  2. Padres presentes que disfruten lo que están viviendo, aunque se sientan muchas veces agotados. Padres presentes, no digo todo el día, porque tenemos también nuestros trabajos, pero compartir con ellos la mayor cantidad de tiempo posible y conectados, que sientan nuestra atención y nuestra mirada.
  3. Estimular su curiosidad, ofrecerles diferentes experiencias que los enriquezcan acorde a la etapa que están transitando.
  4. Cuidarlos, ponerles límites, pero no sobreprotegerlos para que ellos puedan ir ganando autonomía y mayor confianza en sí mismos.

Al ir creciendo, probablemente esta capacidad de asombro se vaya aplacando un poco, pero la realidad seguirá ofreciéndole motivos para hacer preguntas.

Frente a los interrogantes que nos planteen, sigamos pidiendo sabiduría al Señor cuando sintamos que las respuestas quizá no las tenemos, busquemos junto a ellos lo que dice la Biblia, pidamos consejo y ayuda, pero nunca cortemos en ellos esa capacidad de pensar y reflexionar.

Ayudémoslos a ser personas maduras y pensantes en un mundo en constante movimiento.

Vivi